miércoles, 30 de septiembre de 2015

Sólo sé que no sé nada

Una vez volviendo a poner los pies en el suelo nos damos cuenta que no somos super héroes del conocimiento, sino más bien expertos y expertas de la ignorancia. El mundo es inmenso, complicado, real. Una vez pones los pies en la realidad, te das cuenta de tus errores, tus prejuicios, tus expectativas que, si bien no difieren de la realidad, se alejan mucho de ella por nuestro propio desconocimiento e ignorancia. Somos seres inexpertos, que sólo conocemos aquello que hemos vivido, aquello que hemos visto. Y lo peor es que lo consideramos como cierto, real. Por esto creo que es interesante tener la mente abierta a nuevas posibilidades, objetivos, vivencias, realidades. Es difícil cuando reducimos "EL MUNDO" a "nuestro mundo". Es difícil cuando " la realidad" la reducimos a " nuestra realidad ". La realidad es una, percibida por las personas de manera subjetiva y por tanto errónea. Como "sujetos" que somos, es imposible llegar a percibir la realidad de manera objetiva, pero por eso considero interesante el intentar conseguir una visión (que no deja nunca de ser subjetiva) más compleja o más libre de la que tenemos. Es interesante dejar respirar un poco al sujeto. El ego nos presiona constantemente. Dejémosle "hablando" sólo. Si todo se basa en él, qué queda para nosotros y nosotras mismas?

Entonces el mundo tiene tantas realidades como personas? Sí, y no. No sé si hay más de una realidad, o si solamente hay una y ésta va vestida (o a veces disfrazada) de circunstancias. Entonces esta realidad pierde su sentido de "real"? O lo gana en su infinidad? Marca el contexto donde se desarrolla esta realidad y marca como vives tu tanto la realidad, como tu propia realidad. Y hablamos solamente de una realidad. Tu realidad (la otra) está completamente atada a la persona como ser, al contexto y situación en que ésta se desarrolla, y a cómo vive esa persona su propia realidad, su vida.

Me pregunto qué percepción, qué pensamiento tiene sobre su vida y sobre sí mismo un niño de bien (digamos que vive con todos sus derechos) o un niño que vive en la calle, o no hace falta eso, sino un niño que, por desgracia no puede vivir con esos derechos que todo menor debería tener. Me gustaría, por un momento, poderme meter en ambas mentes para ver cómo viven su propia realidad, su vida. Más que cómo lo viven, qué piensan, cuales son sus pensamientos, sus reflexiones, su visión; de si mismos y de sus vidas. O de una niña que tiene la libertad de decidir qué hará con su vida, o, por otro lado, el de una niña a la que su cultura, su familia, le cortan esta libertad y deciden su vida, empezando por con quién la compartirá, y de quién será esclava sumisa toda su vida. Y así podría pasarme la noche entera buscando infinitos casos diferentes. Porque la realidad, aún y su esencia, está fuertemente condicionada por las vidas, acciones y sentimientos del ser humano. Porque el ser humano crea su vida según la realidad  en la que nace, se encuentra, vive. La realidad que "conoce". Pero pienso que debemos buscar, en lo posible, qué desconocemos, entrar en el mundo de la ignorancia, porque es inmenso y del cual podemos aprender mucho.

Porque la ignorancia es infinita, y el conocimiento ínfimo, pasajero. Es mejor no saber y aprender, que no vivir en una realidad (la nuestra) donde CREEMOS que lo sabemos todo sobre todo. Todo? En la nada está el todo, y aunque nunca lo encontraremos, la búsqueda es emocionante, y lo más importante: va llenando el vacío. El vacío de nuestro ego engañado por nuestro ser para sentirse pleno. Seamos sinceras y sinceros. Busquemos en nuestra ignorancia el aprendizaje, no la sabiduría. "La avaricia rompe el saco", dicen. Es importante, como dijo Sócrates, "saber que no sé nada". Personalmente, pienso que ahí se puede empezar un largo camino. Aprender, luego caer. Es el peso del -ya no tan- vacío.

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lunes, 28 de septiembre de 2015

Que el miedo no sea tu límite, sino tu MOTIVACIÓN

Pensaba entregar este escrito en privado directamente a las personas a las que va destinada. Pero no sé, espero que no se ofendan por haberlo hecho público, pero pienso que es interesante que la gente sepa quién son, y lo inmensos que son. Gracias.

Querida mamá, querido papá, negrita,

Quiero escribirles cuatro palabras antes de empezar (o continuar) mi viaje, mi vida, lejos de casa. Pienso que las oportunidades hay que agarrarlas, o dicho de otra manera, no dejar que los trenes que pueden parar en nuestra parada no lo hagan por miedo. La necesidad que paren y poder agarrar los máximos posibles es superior al miedo de subir al tren sin destino, sino que es el enlace a otros trenes que me llevarán más lejos (espero). Eso no lo sé. Y nunca lo sabré, espero. Eso significará que los trenes continúan, que el camino continúa. Que aunque nunca llegue a saber nada del cierto o real, lo que sí que haré es aprender. Y ese es el camino que me motiva, que me empuja, el de aprender. Y para aprender debemos movernos en diferentes universos, desconocidos, nuevos, vírgenes. Pero estrellados dentro de su oscuridad. Un universo infinito, rico en su infinidad. Lleno de vacíos por llenar.

Sé que es típico y tópico, pero la intención de este escrito es dar gracias. Y no, realmente no encuentro las palabras para comunicar este agradecimiento. Busco dentro de mí cómo expresarlo, y es como el camino de los trenes. Un sentimiento lleva a otro, que lleva a otro, y así sucesivamente, en la búsqueda de la manera de decir GRACIAS, GRACIAS a ustedes, que me han permitido sentir este sentimiento infinito: gratitud a los seres que más quiero en este universo (y en todos los otros, que, parece ironía, son infinitos, también). Como mi amor por ustedes, no solo gratitud. Pero acaban confluyendo, así que volvemos a llegar al infinito. Al infinito de sentimientos que yo siento por ustedes.

Quiero que sepan que estoy cumpliendo mi sueño. Estoy cumpliendo mi vida. Porque la vida es un sueño. Hay que soñarlo, hay que vivirlo. Sé que algún día, en teoría, tendré que volver a la realidad: Vivir, y luego soñar. La cuestión es que yo he decidido vivir mi sueño. Y en este camino estoy aprendiendo a soñar, aunque por otro lado nunca sin perder la conciencia de la realidad. Pero intento que esa realidad forme parte del sueño, la convierto, mirándola desde otra perspectiva, que la he aprendido a tener gracias a la realidad. Y así voy, transformando mi sueño en mi sueño.

Y esto es sobre todo gracias a ustedes: A MI FAMILIA. Y a mis amistades. Y a mis enemistades. Y al dolor. Y a la alegría. Y bueno, finalmente al 8. A mi familia.

Pensaba que me extendería más en mis palabras, pero qué es eso? Sólo palabras. Ustedes me dieron mucho más que eso. Aún me queda mucho para devolverles algo tan grande, tan inmenso. Y aunque nunca podré, espero poder dárselo a alguien tan bien como ustedes me lo dan a mí. Cada día, cada momento, cada sentimiento. Mi sueño.

Mi sueño de vivir. Pero sobretodo mi sueño de aprender.

Hasta pronto,


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