lunes, 28 de septiembre de 2015

Que el miedo no sea tu límite, sino tu MOTIVACIÓN

Pensaba entregar este escrito en privado directamente a las personas a las que va destinada. Pero no sé, espero que no se ofendan por haberlo hecho público, pero pienso que es interesante que la gente sepa quién son, y lo inmensos que son. Gracias.

Querida mamá, querido papá, negrita,

Quiero escribirles cuatro palabras antes de empezar (o continuar) mi viaje, mi vida, lejos de casa. Pienso que las oportunidades hay que agarrarlas, o dicho de otra manera, no dejar que los trenes que pueden parar en nuestra parada no lo hagan por miedo. La necesidad que paren y poder agarrar los máximos posibles es superior al miedo de subir al tren sin destino, sino que es el enlace a otros trenes que me llevarán más lejos (espero). Eso no lo sé. Y nunca lo sabré, espero. Eso significará que los trenes continúan, que el camino continúa. Que aunque nunca llegue a saber nada del cierto o real, lo que sí que haré es aprender. Y ese es el camino que me motiva, que me empuja, el de aprender. Y para aprender debemos movernos en diferentes universos, desconocidos, nuevos, vírgenes. Pero estrellados dentro de su oscuridad. Un universo infinito, rico en su infinidad. Lleno de vacíos por llenar.

Sé que es típico y tópico, pero la intención de este escrito es dar gracias. Y no, realmente no encuentro las palabras para comunicar este agradecimiento. Busco dentro de mí cómo expresarlo, y es como el camino de los trenes. Un sentimiento lleva a otro, que lleva a otro, y así sucesivamente, en la búsqueda de la manera de decir GRACIAS, GRACIAS a ustedes, que me han permitido sentir este sentimiento infinito: gratitud a los seres que más quiero en este universo (y en todos los otros, que, parece ironía, son infinitos, también). Como mi amor por ustedes, no solo gratitud. Pero acaban confluyendo, así que volvemos a llegar al infinito. Al infinito de sentimientos que yo siento por ustedes.

Quiero que sepan que estoy cumpliendo mi sueño. Estoy cumpliendo mi vida. Porque la vida es un sueño. Hay que soñarlo, hay que vivirlo. Sé que algún día, en teoría, tendré que volver a la realidad: Vivir, y luego soñar. La cuestión es que yo he decidido vivir mi sueño. Y en este camino estoy aprendiendo a soñar, aunque por otro lado nunca sin perder la conciencia de la realidad. Pero intento que esa realidad forme parte del sueño, la convierto, mirándola desde otra perspectiva, que la he aprendido a tener gracias a la realidad. Y así voy, transformando mi sueño en mi sueño.

Y esto es sobre todo gracias a ustedes: A MI FAMILIA. Y a mis amistades. Y a mis enemistades. Y al dolor. Y a la alegría. Y bueno, finalmente al 8. A mi familia.

Pensaba que me extendería más en mis palabras, pero qué es eso? Sólo palabras. Ustedes me dieron mucho más que eso. Aún me queda mucho para devolverles algo tan grande, tan inmenso. Y aunque nunca podré, espero poder dárselo a alguien tan bien como ustedes me lo dan a mí. Cada día, cada momento, cada sentimiento. Mi sueño.

Mi sueño de vivir. Pero sobretodo mi sueño de aprender.

Hasta pronto,


8

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